Vinos orgánicos en Chile, algunos datos de interés.
Los vinos orgánicos no son una novedad; en realidad retoman a una idea de volver a los procesos naturales de producción de alimentos, donde se respetan los ciclos naturales, por un lado, con un toque holístico como es la producción biodinámica -por ejemplo- y por otro, donde la materia prima (la uva) no cuenta con pesticidas, tratamientos químicos, con recogida manual y cuidando todas sus propiedades, siendo el caso de los vinos hechos a base de uvas orgánicas.
El auge de este incipiente, pero interesante mercado responde a las demandas de los consumidores que buscan seguridad en la producción vitivinícola y respeto medioambiental. Chile estaría en una gran posición dentro de este mercado, tanto por las cualidades geográficas, climatológicas ( www.survino.cl) y por sobre todo, por una cultura agrícola que tiene el conocimiento de respeto hacia el medioambiente y que puede potenciarse a través de la elaboración de vinos de excelente calidad y que reflejan el interés por la sustentabilidad medioambiental.
Cuando hablamos de orgánico, principalmente hablamos de la uva orgánica, que es el resultado de un trabajo totalmente mecánico, donde la uva es cosechada a mano para evitar posibles daños a la misma, donde se utiliza coberturas vegetales, fertilización en base a estiércol o composta, y la prevención de enfermedades se realiza con productos autorizados. En Argentina (www.winesur.com) se habla de vino orgánico u ecológico[1] y éste debe tener como requisito el tratamiento del suelo: debe encontrarse certificado por entidades internacionales donde se observa que las técnicas de producción estén sujetas a las normas de producción orgánica. Se certifica cuando cumple con los siguientes requisitos: que el producto se encuentre libres de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos en los predios. También se les denominan vinos orgánicos a los que presentan una cantidad limitada de sulfitos[2] en su composición.
En Chile, la certificación IMO Suiza (Grupo Internacional IMO) y BCS Öko Garantie GMBH Alemana son las más utilizadas. IMO es una empresa que garantiza el origen, métodos de cultivo, procesamiento y la calidad de alimentos, maderas y fibras ecológicos o de Buenas Prácticas Agrícolas. BCS también certifica los productos orgánicos y está presente tanto en procesos agrícolas como en procesos industriales.
Cuando hablamos de Agricultura Biodinámica nos referimos a una manera particular de manejo agrícola que tiene su origen a principios del siglo pasado, en los consejos que el filósofo austriaco Rudolf Steiner, ofreció a unos agricultores que le pidieron su opinión asustados por la disminución de la calidad de sus vinos. El más básico concepto de agricultura biodinámica, es considerar el territorio de cultivo como un organismo propio, disminuyendo al máximo la dependencia del exterior y por supuesto cualquier tipo de pesticidas, herbicidas o conservantes que no sean naturales (www.saberdevinos.com, www.aguatierra.cl)
En la agricultura biodinámica, se usan técnicas con el objetivo de preparar la tierra de cultivo, de forma que se fomenten los microorganismos y la materia orgánica en el suelo a través de los “preparados biodinámicos”, como por ejemplo, un cuerno de vaca relleno de abono del animal, que se entierra a finales de septiembre y se desentierra en el solsticio de primavera y cuyo fin es conseguir bacterias naturales en la tierra. También se usan otro tipo de preparados a base de cuarzo molido (sílice) o plantas homeopáticas y medicinales como la manzanilla y ortiga. Estos procesos tienen su continuidad también en bodega, donde la elaboración del vino se lleva a cabo con procesos naturales. Además, todos estos pasos siguen un orden marcado por el calendario biodinámico. Podemos decir por tanto que la biodinámica va más allá del tratamiento del campo y la vid, es una cosmogonía, una visión del universo interestelar como un enorme ser vivo del que cada planta, piedra, o animal (humanos incluidos) son sólo partes. Y, por otro lado, pone sobre la mesa métodos de carácter esotérico que no tienen nada que ver con los de la agricultura biológica.
Referido a la certificación de la producción biodinámica, la asociación sin fines de lucro alemana Demeter es la certificadora presente en Chile; por ejemplo, la línea Coyam de Viña Emiliana está en proceso de certificación Demeter en la actualidad, esperando ser una de las primeras líneas de vinos biodinámicos certificados internacionalmente en el país.
Variedades en los vinos orgánicos[3].
Existen dos tipos de vino orgánico, desde el punto de vista del proceso de producción: el primero, que se obtiene a partir de uvas cultivadas de forma orgánica, pero que posteriormente sigue un proceso de producción convencional, donde la cadena de producción se mantiene.
El segundo tipo corresponde a uno donde toda la producción, tanto la uva como el proceso de vinificación son de tipo orgánico, es decir, tanto la plantación de la uva, recogida y producción del producto se aleja de la producción a gran escala.
El primer caso es observado principalmente en los grandes conglomerados vitivinícolas, donde la idea es iniciar una línea de producto orgánico utilizando un número de hectáreas para cultivar las uvas y elaborar una línea orgánica; también se da el caso de la importación de uvas orgánicas que posteriormente se usarán en la elaboración del vino. La idea es tratar de entrar a este tipo de mercado a través de la experimentación y así pueden observar cómo el consumidor va respondiendo, pero sin cambiar drásticamente su proceso productivo. Esto puede observarse, por ejemplo, en el caso de la Viña Tarapacá Ex Zavala con su línea Natura Plus, Viña Emiliana con su línea Adobe, Viña Carmen con Nativa, Viña Conosur con su línea orgánica, etc.
El segundo caso se puede observar en pequeños viñedos que siguen patrones de producción orgánica y biodinámica, combinando incluso ambos elementos; se puede decir que en Chile, tanto las viñas Chequén, Quintay, AguaTierra y Teillery representan esta tendencia.
Con respecto al comercio justo (fair trade en inglés), en Chile sigue siendo vinculado al concepto de caridad, lo que araña el orgullo de los viticultores locales; Oxfam-Fairtrade prefiere entonces hablar de ‘corrección social de los precios’. Vender sus uvas a las multinacionales, permite a los viticultores independientes vivir pero no enviar a los niños a la escuela, por ejemplo. Permite lograr un piso adecuado de independencia económica y un salto cualitativo en lo que se refiere a calidad de vida. Un ejemplo de este trabajo es el caso de la cooperativa chilena Vinos Lautaro, situada en el campo vitícola de Sagrada Familia (que produce tanto los vinos de Lautaro como los de Otoño), ganando así más de 50.000 dólares. En consecuencia, 18 familias vitícolas pueden ahora mandar a 16 niños al colegio y a la universidad y pueden ahorrar dinero para el seguro de salud y las pensiones de jubilación (www.prochile.cl/newsletters/2009/08_comercio_justo_belgica_cifras.php)
En la producción de vinos bajo el sistema de comercio justo, se puede decir que hay distintas viñas que manejan este tipo de trato, como por ejemplo, Viñas La Fortuna, Lomas de Cauquenes, entre otras; su forma de trabajo es la compra de la uva a precio conveniente para los productores y la empresa y a la larga crea promesas de compra a futuro lo que origina cadenas de confianza. El caso de Viña Chequén es interesante, ya que está en proceso de certificación FLO (Fairtrade Labelling Organization Internacional) de la organización FairTrade, contando además con producción biodinámica y orgánica, lo que la hace un producto muy elogiable en sus esfuerzos por lograr calidad y sustentabilidad. FLO Internacional de FairTrade es una organización sin fines de lucro que acredita las iniciativas a nivel mundial con respecto al comercio justo, dando asesorías a pequeños productores y estableciendo criterios internacionales de comercio justo.
Por último, referido a la disminución de emisiones de Co2, se observa una fuerte tendencia de los grandes viñedos y conglomerados vitivinícolas en lo que se denomina la compensación de las emisiones de Co2 en los despachos internacionales. Para ello, utilizan la compra de bonos de carbono, a través de empresas como ClimateCare y GreenSolution. Esto quiere decir simplemente que se les paga a estas empresas para que solucionen sus problemas de emisiones a través de programas de disminución de Co2 en su empresa, programas de reforestación, etc. La idea es entregar la responsabilidad de las emisiones y su reducción a un tercero que pueda lograr soluciones concretas. Viñas ConoSur, De Martino, Ventisquero, Carta Vieja y Misiones de Rengo utilizan estas entidades comprando estos bonos de carbono.
[1] Se utilizan como sinónimos tanto como orgánico, biológico o ecológico, por lo que el tema reviste muchos problemas en la definición; en Chile, hay distinciones-por ejemplo- entre lo orgánico y lo biodinámico, pero en general y a grandes rasgos, no hay una definición exacta y clara sobre el tema.
[2] Utilizado como antioxidante en los últimos procesos de fermentación.
[3] Existen discrepancias en lo que se refiere al vino orgánico como un producto detectable y diferenciable de los vinos tradicionales; algunos expertos opinan que existe diferencias entre los vinos orgánicos y tradicionales ya que en el primero de puede notar el terroir con mejores expresiones tanto en el color, sabor y en la expresión del varietal usado. No hay estudios científicos que demuestren estas diferencias en el producto aún.



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